Todo, al parecer, está preparado; la olla,
las papas, la carne, la zanahoria, la yuca, y el agua, sacada del mismo
arroyuelo porque se ve muy limpia, son los ingredientes que harán olvidarse del
frío a los visitantes en Chorroclarín. Alrededor de la olla sale el vaho de la
leña mientras en algunos grupos más aislados, los mismos que tan
desconsiderados entran sus motos por los senderos, emanan de sus labios lo que,
quizá para ellos, es un rito en Chorroclarín; tirar marihuana sin importar si
hay niños, grupos de la tercera edad o el que sea.
Gustavo Posada.

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