Sumisa como todas las corrientes de agua
cuando están tranquilas, sigue en
descenso la quebrada Guarapera, que en
el momento que menos lo piensa, es golpeada por la quebrada El salado y sumisa
como desde arriba, se fusiona en un íntimo contacto para transformarse en la
quebrada Piedras Blancas.
La llamada olla ya está lista, y no
precisamente para ser refugio de papas, yucas, carne y zanahorias. Está
preparada para cambiar el contexto de agua y pasar de la gota del agua sumisa a
los puños incesantes de una cascada que encuentra la paz en las profundidades
de su propia furia. Un lago. Bañado por la quebrada piedras Blancas que después
de la rabia, guarda silencio, para seguir su recorrido sin mirara atrás.
Empieza en una pancarta de Arví y en
estricto orden desciende indiferente. Pancarta, senderos, chozas, rocas, El
salado, la olla y vuelve a su silueta tranquila y larga.
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