Uso del agua como ornamento y divertimento en Chorroclarín

miércoles, 21 de marzo de 2012

Medias lunas amarillas

Definitivamente ni el hecho de andar tras ellos en búsqueda de respuestas los aleja de una sonrisa, de la cordialidad. Orquestas improvisadas tocan al son de lo que salga y obviamente sin conocer ninguna nota de solfeo, con un buen chorizo como pasante. La señora que vende las empanadas naranjadas de tanto triguisar, amasa y moldea una y otra empanada, y no es precisamente ese el gancho, sino el aroma tan familiar que emana una paila llena de medias lunas amarillas. Hasta los caninos se acercan -en su mayoría criollos o “chandas”-, miran con cara de amistad y compañía a cualquiera que esté dispuesto a darles un trozo de comida e inventarles un nombre. Son perros a los que no puede dárseles confianza. Serían guías silenciosos con señales de cola si decides ser su amigo.




























Gustavo Posada.

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