Chorroclarín se extiende desde la entrada
de Comfama bordeando la carretera y, parece ser, que sin ninguna regla escrita,
las personas se apropian del espacio según su contexto; empezando el
recorrido, por la zonas más transitada por vehículos y
autoridades, se encuentran las parejas y las familias que quieren disfrutar de
un paseo sano y tranquilo. En la mitad
del sendero, dentro y bordeando las chozas, ya se ven los venteros de
empanadas, chicles, papitas, gaseosas, papas rellenas, tortas de chócolo,
historias y amabilidad. En esta parte del sendero hay más algarabía; niños
corriendo, gente haciendo ruido y un arcoíris de gente que pasa y pasa
confundiéndose en la multitud; música, leña negros, blancos, jóvenes, viejos… En todos los contextos, hasta para quienes consumir marihuana en frente de
niños y atropellar a la gente con sus motocicletas dentro de los senderos son
respetados o quizá todos preferimos no decir nada y disfrutar de lo bonito.
Gustavo Posada.


No hay comentarios:
Publicar un comentario